Otros locos maravillosos

16 de noviembre de 2017

¡Malditos sean!

Están los que se sienten tan orgullosos de sí mismos que presumen de violación mediante selfies y vídeos, para compartir  luego su acción, en redes sociales, y están los que les ríen la supuesta gracia. Podría ser la sinopsis de una repugnante novela negra o la trama de un guión de cine, pero lo lamentable es que es tan verídico como descubrir que nuestra sociedad no está capacitada, para poner en su sitio a esas cinco bestias traídas como mínimo del Pleistoceno. En casos como éste, echo de menos la cadena perpetua. Y no, no hablo en broma, ni influenciada por alucinógeno alguno (por no tomar, no me he tomado ni un café hoy). Escribo estas palabras, que me salen repletas de rabia, repulsa y dolor en plena posesión de mis facultades.

A ratos me planteo si siento más repugnancia por lo que esos mal nacidos hicieron a esa pobre chica, que bien podría haber sido yo misma, mi hermana, una de mis amigas, mi vecina, o la chica con que me cruzo todas las mañanas cuando voy a trabajar, o si lo que me produce esa nausea incontenible es la reacción de condescendencia, o incluso de aprobación que algunas personas dejan entrever hacia ese comportamiento que nada tiene de humano.

Me siento egoísta por desearle el mal a alguien, pero, por otra parte, no puedo evitar el deseo de que les sodomicen una y mil veces. Como tampoco puedo evitar el deseo de un viaje atrás en el tiempo, para que se les degüelle y algún caballo les arrastre por rocas, desierto o hielo (tanto me da, siempre y cuando les duela). Lástima que este deseo sea irrealizable.  

Y no sigo, porque sé que esto no va a servir de nada en absoluto. Esa chica, estigmatizada ya de por vida (lo de vida es un decir, claro, porque se la han arrebatado de cuajo), nunca volverá a ser la misma. Ella es quien habrá de ocultarse como una apestada o una delincuente de la peor estofa, mientras los cinco "hombretones", los cinco "machos ibéricos" seguirán pidiendo que no se difundan sus fotos. Y ¿lo peor de todo...? Algún juez les reirá el chiste.

¡Maldita la gracia! ¡Malditos sus nombres: Jose Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero, Ángel Boza y Antonio Manuel Guerrero! ¡Maldita sea toda su estirpe! ¡Qué pena de Dios vengativo como el de las Siete Plagas de Egipto! Y que me perdone Dios, por mis palabras y por este post, porque ni me arrepiento de lo que digo en él, ni seré capaz como mujer, de perdonar a esos canallas. ¡Malditos sean!

7 de noviembre de 2017

No quiero migajas

No quiero migajas. Ése es mi lema, al menos para hoy... Sospecho que, por fuerza, en otra vida fui un asesino en serie o un dictador, y estoy pagando mis perfidias en ésta, porque desde luego empiezo a estar harta de dar y no recibir, y que se me siga pidiendo más. Quiero gritar a los cuatro vientos que no soy de goma, sino de carne y hueso y que estoy hasta las narices, por no emplear otros términos más contundentes y soeces. Si yo tengo que escuchar las auténticas gilipolleces que sueltan otros a cada minuto, lo mínimo es que también esas personas me escuchen, aunque sea por dos minutos al día, cuando las estoy hablando, de algo medianamente serio, digo yo. Y puedo estar o no de acuerdo con los principios de otras, pero suelo respetar, o al menos escuchar, así que ¿por qué, entonces, a mí se me pisa por sistema? A veces esta España en la que vivimos me recuerda en exceso a la España de vagos y maleantes que algunos describen en su columna semanal. Por experiencia me queda más que demostrado que se suele premiar al vago y al caradura, y en cambio, a quien se esfuerza o se limita a cumplir con su  cometido se le aprieta hasta sangrarle la última gota. Para colmo de males, cuando "el justo" trata de hacerse valer se le acusa de envidioso o más grave aún de mentiroso. Y no lo digo por hablar. Lo he vivido en mis propias carnes.

La verdad es que no comprendo porqué estallo así hoy, pues he tenido días peores que éste y habrá muchos más, de ahora en adelante, que lo superen (se me ocurren mil y un motivos), pero es como me siento en este preciso instante, y necesito ahogar esta rabia de algún modo. Creo que el detonante ha sido encontrar una vieja billetera con fotos de personas que tuve por grandes amigas, y cuya amistad ha pasado a la historia de un plumazo. Y dado que no soy de ahogar mis penas ni en drogas ni en alcohol, este medio me parece tan válido como otro. 

Lo cierto es que analizo las horas de este martes siete de noviembre, y no veo ninguna señal que me haya llevado a este abatimiento inabarcable que, amenaza con estrangular mi cuello y mi corazón hasta morir, pero de verdad que querría borrarme del mapa. Tal cual. Como suena. Y no hablo de suicidio. Hablo de la sutileza de una invisibilidad y una mudez reales que me hicieran desaparecer del mundo trasladándome a otra dimensión o a otro planeta, o yo qué sé. Pero eso sí, me encantaría poder mantener en ese limbo particular mi sentido del oído. A ser posible más agudizado que hasta ahora, porque está claro que las puñaladas traperas pueden venir de cualquiera y te asestan el golpe de gracia, justo cuando menos te lo esperas. Me viene a la mente, un comentario sobre mi persona que ha llegado a mis oídos por buena fuente, y que salió de boca de alguien a quien había aprendido a apreciar de nuevo. En fin, supongo que con ciertas personas no escarmiento nunca. Y ojo no soy ninguna santa, máxime cuando cada día descubro un nuevo defecto propio, y me doy cuenta de que, los años me han convertido justo en aquello que mi yo de juventud, más odiaba. Eso sí, me queda la esperanza de saber que  a veces, atisbo un poco de ese yo primigenio, que permanece leal a los grandes valores, perdidos, al parecer, por la inmensa mayoría de los mortales. 

Si analizo el día de hoy, y mi vida en general, ni siquiera tengo derecho a estos lamentos, porque gracias a Dios los míos y yo contamos con buena salud, que al final es lo más relevante (en estos últimos tiempos he aprendido a valorar esto como nunca). 

A veces ni yo me reconozco. Puede que parte de esta rabia desapareciese con un abrazo sincero y espontáneo, no de esos forzados que se dan de vez en cuando por puro compromiso, ni esos que se dan de broma entre amigos. Sino uno auténtico, de esos de verdad, que no recibo desde hace demasiados años. Por eso yo tampoco doy abrazos con frecuencia, porque cuando los doy me gusta sentirlos crecer de dentro hacia afuera y que me calienten el alma, y se lleven parte de mí para arropar a la otra persona, y los doy cuando quiero, cuando me nacen; en cambio, percibo que los que se me dan no son más que simples migajas. Por eso los rechazo. A nadie le gustan los puñales disfrazados de abrazos, disfraz que ni se creen los brazos que los crean. Tampoco me gustan los que vienen de la persona inadecuada.

Y, lo siento, llegados a este punto, voy a soltar tooooooooooooda la mierda que llevo aguantando durante años, porque si no voy a reventar:

  1. Estoy harta de que me utilicen. No soy la marioneta de nadie. Tengo mis propias opiniones acertadas o no, pero las defiendo como cada cual hace con las suyas. Y si al final cedo, lo hago por convicción, no por debilidad. 
  2. Estoy harta de que los tíos sólo me quieran para echar un polvo. ¿Cuándo va a llegar un tío que de verdad quiera descubrir más allá de lo que ve, o mejor dicho, más allá de lo que su piiiiiiiiiiiiiiii le pide? No soy ni la tía más guapa del mundo, ni la más sexy. De hecho, si hubiese un ránking, probablemente estaría en lo más alto en cuanto a tía corrientucha. Y a decir de algunos "aburrida, simple y llanamente porque no me abro de piernas, ni dejo que mis bragas caigan al suelo con el primero que pase. Así que bueno, quizá en eso he sido más fiel a mí misma que en otros terrenos. Y tampoco es que sea una romántica recalcitrante, pero de verdad que quisiera que alguien se acercase a mí y fuera tan sincero conmigo como yo suelo serlo. No creo que sea mucho pedir, encontrar a alguien que no quiera cambiarme. Me gusta patinar; leer (aunque leo casi de todo, sé qué no leería jamás)... Puede que no sea una gran melómana pero tengo mis preferencias musicales que no han de ser necesariamente las de otros y no me va la vida en tratar de metérselas por los ojos ni los oídos a nadie.
  3. Estoy harta de la gente que se inmiscuye en la vida de los demás.
  4. Estoy harta de la gente que se granjea la amistad de otros a base de elogios, para luego ponerles a parir en cuanto se dan la vuelta. 
  5. Estoy hasta el mismísimo de que haya gente que se lleve los méritos del esfuerzo ajeno. En este caso me refiero a mi propio esfuerzo. Lo siento, hoy tengo el modo "egocéntrico" on.
  6. Estoy harta de que haya alguno que en su propio egoísmo dedique el 90% de su jornada laboral a no hacer nada salvo: fumar, tomar varios cafés a cual de ellos más largo, merendar y sobre todo a disfrutar de sus aficiones en su propio lugar de trabajo (léase fútbol, videojuegos, etc...), mientras la tonta de turno, léase yo, trata de sacar el trabajo adelante a pesar de lo injusto de la situación. No obstante, el sumun de ese hartazgo radica en que el susodicho tenga la desfachatez de marcharse siempre antes de hora. Imagino que agotado de puro cansancio por sus quehaceres laborales.
  7. Estoy harta de que ese esfuerzo extra de sacar adelante mi trabajo más el de otros esté amargando mi carácter. Y desde fuera se me tache de "malfollada" o cosas peores, cuando quien me califica de esa manera no sabe de la misa la media.
Y bueno dejo ya esta perorata que nada soluciona. Cada uno seguirá mirando su propio ombligo como yo, por desgracia, he aprendido a mirar el mío, a base de esas decepciones. Injusto sí, pero verdadero.

27 de abril de 2015

MUY PERSONAL: ROMPER CON LOS RECUERDOS.


Romper con el pasado


¿Os habéis enfrentado alguna vez a ordenar armarios y a tirar cosas, sorprendiéndoos ante la cantidad de papeles u otros objetos que habéis ido acumulando a lo largo del tiempo, y a los que ahora no encontráis sentido?

Yo lo he vivido el lunes pasado. Supongo que tarde o temprano habría de hacerlo, si es que por fin encuentro un piso, como pretendo este año, y lo compro, pues seguramente no va a ser un palacio con veinte habitaciones, ocho baños, piscina, pistas de pádel, etc...

A veces resulta duro hacer balance de nuestra vida, releyendo diarios, cartas, recortes de revistas..., pero por otra parte, es indispensable para poder avanzar, y cerrar etapas.

En mi peculiar limpieza general, he encontrado no sólo eso, sino también muñecas: mis maravillosas y queridas "Barriguitas" con las que tanto jugué de pequeña, y sí, os confieso que tenía unas 8, pero no me he desecho de todas: he conservado la primera que me compraron con su buzito rojo original; el primer bebé Barriguita pelón que tuve; y mi queridísima Barriguitas negra. Esas son mis favoritas, y es verlas y me arrancan una sonrisa, y lágrimas de ternura, alegría con un regusto de nostalgia. Comprenderéis que no puedo deshacerme de ellas, así como así.

Otra de las sorpresas ha sido encontrar las dos barajas de tarot que compré en su día, y que dejé de usar en cuanto leí en ellas acontecimientos en la vida de una amiga de lo más desagradables y que luego se cumplieron. Podéis creer o no en ese tipo de cosas, sois muy libres de hacerlo, pero cuando estás "tonteando" con ese mundo y ves tan claramente en ellas, acontecimientos como esos, sientes que algo en tu interior se rompe definitivamente. No podía consentir que los arcanos me arrastrasen, y decidí abandonarlos en el fondo de un armario, en el interior de una mochila durante años, hasta que el otro día volvieron a irrumpir en escena. Los tenía totalmente olvidados, pero por aquel entonces los tenía demasiado miedo como para arrojarlos en un contenedor o quemarlos. Tampoco hoy lo haría, pero aunque los cogí con respeto, no me invadió el miedo de aquella última ocasión en que los leí. El del lunes fue un hallazgo inesperado, incómodo, pero no tan desagradable ni violento como hubiese sido, si este reencuentro se hubiera producido hace tan sólo unos meses o un año. Probablemente los naipes me hubiesen arrastrado sin remedio a ese lado. Estoy segura de ello.

Por supuesto, aparte de eso, también han aparecido algunas revistas especializadas en el horóscopo. De esas que suelen venir a final o principios de año, como número extra, contándote paparruchas sobre cómo va a ser tu año. La verdad es que éstas en concreto las conservaba porque hablaban del zodiaco chino, y de los signos del zodiaco, asociados a dioses del Antiguo Egipto (una de mis grandes pasiones), pero no son "creencias" que me convenga retomar.

En cuanto, a los cientos de hojas recortadas que atesoraba en esos armarios, dentro de cajas, carpetas o plásticos, sólo puedo decir que me siento orgullosa de no haber tenido ni siquiera la tentación de hojearlas. Corresponden a una etapa en que mi única obsesión era la celulitis, y estar más y más delgada. Si bien es cierto que no hubo ni un solo día en que dejase de comer, ni vomité de forma voluntaria o involuntaria tras grandes atracones, sí  llegué a rozar esas fronteras. Supongo que en el fondo, era más fuerte de lo que lo soy ahora, o de lo que me sentía en el 2013 (siempre hablo del año pasado, y en realidad mi pesadilla sucedió durante el 2013), aunque por causas muy diferentes y que nada tienen que ver con transtornos alimenticios.

Afortunadamente, hoy por hoy, procuro no abusar con las comidas, pero me siento más madura y libre en ese sentido, pues no vivo en una continua obsesión por mi cuerpo. Estoy más o menos delgada sí, podría cuidarme más sí, pero no pienso ser esclava de la báscula nunca más. Es genial ser consciente de ello.

Como veis, tras una "limpieza general" se esconden muchas más cosas: repletas de simbolismos y miedos atávicos. Y saber separarse de ellos te hace creer poderosamente libre. Creo que a todos nos conviene saber emanciparnos de nuestro pasado sin hacer un drama: significa que hemos crecido mental y espiritualmente.

Un besazo.

P.D.: no prometo que vuelva a escribir semanalmente como hacía antaño, pero sí trataré de no dilatar demasiado tiempo mis silencios, aunque no sea tanto para compartir mis relatos o poemas, como para contaros cosas más personales. Gracias por vuestra paciencia y sobre todo por estar ahí, al otro lado, acompañándome.

Te invito a que pasees por las letras de mi otro blog: www.cuentosrecienhorneados.blogspot.com  o por mi blog de manualidades www.fabricadeartesania.blogspot.com

19 de abril de 2015

CAMBIOS EN ESTE BLOG

Me encantaría venir a anunciaros que las palabras han irrumpido en mi cabeza y no dan tregua a mis dedos sobre el teclado, pero a veces, es una batalla vencida, luchar contra ese silencio angustiante que estrecha mi vocabulario y enfanga mi imaginación con las inmundicias más desagradables convertidas en siniestras telarañas.

No obstante, os tengo muy presentes cada día, aunque pueda parecer lo contrario: sois algo más de 126 blogs los que sigo, y no siempre es tarea fácil, pues desde hace unos meses las manualidades y ese blog acaparan casi todo mi tiempo, con lo cual se complica la tarea de comentaros a todos.

El de Rebeca, nombre con que últimamente os seguía, aunque es mi nombre real, pasa a formar parte del ámbito creativo en que estoy embarcada desde el año pasado. Sin embargo, como jamás de los jamases me separaría de: vuestros triunfos literarios; vuestros bloqueos; vuestros relatos, poemas y personajes; vuestros premios..., pues llenáis mi vida, tanto como  mi familia; pero resultaba un tanto estresante y cáotico acceder a mi lista de lectura y ver tanto y tanto por leer,  he decidido crear un nuevo perfil, aunque con el nombre que ya conocíais, y os sigo bajo él.

También he hecho algunos cambios en este blog. Ya sabéis, que soy un culo inquieto que cada poco cambiaba el fondo del blog. En este caso el cambio ha sido doble: una cabecera nueva, más acorde con esa pasión por las letras que ansío no me haya abandonado definitivamente; y una nueva plantilla con nuevos colores. Supongo que sigo siendo la ilusa de siempre que se empeña en creer en los finales felices y aspira a poder abrir de nuevo las puertas de este sitio cada semana, con el mismo entusiasmo que antaño para traeros nuevas tramas y personajes.

Mientras llega ese bendito instante, sólo os pido una cosa: seguid siendo tan grandes en vuestras historias como lo habéis sido hasta ahora.

Os quiero, apoyo y admiro.

Te invito a que pasees por las letras de mi otro blog: www.cuentosrecienhorneados.blogspot.com

23 de diciembre de 2014

OS INVITO A MI DESVÁN: DIY. MI DESVÁN DE ARTESANA

Ya lo sé, estáis hartos de tanta espera para ver una publicación en este sitio. Lo siento de veras, pero no estoy en condiciones de escribir ni una sola línea, ni buena ni mala, así que ése es uno de los motivos principales de mi ausencia reiterada. No obstante, como creo que os merecéis una explicación más exhaustiva, paso a contaros que todos estos meses de silencio, se deben entre otras cosas a que estoy dedicada de lleno a una afición que absorbe casi todo mi tiempo (en realidad podría hablar de varias jeje). Podéis comprobarlo por vosotros mismos en este enlace. Está claro que ha habido un antes y un después en mi vida... Si anteriormente era capaz de dedicarme a varias tareas a la vez, hoy por hoy, mi cabeza no da más que para una. Quizá sean cosas de la edad o quizá de los pequeñas-grandes decepciones acontecidas sobre todo el pasado año.

En fin, sólo pasaba por aquí con el ánimo de comentaros que, aunque muy a mi pesar, ya no escribo, sigo activa en mi blog más reciente, en otro ámbito creativo muy diferente al de mi faceta de "escritora aficionada". Os invito a que conozcais mi desván, y si os apetece, os quedéis por allí. Sé que más de uno de vosotros gusta de pintar, tejer o mil y una cosas distintas. Y de eso ni más ni menos trata el blog que os presento: scrapbook real y digital, bisutería en cuero, lana, etc...

Me tomo la libertad de dejar abierto aún este rincón, mas no tengo nada claro si algún día retomaré la escritura, pues es algo que, desgraciadamente, escapa a mi voluntad. Si no cierro este lugar es por respeto hacia vosotros y lo mucho que me habéis aportado durante estos años, así como por amor propio. GRACIAS DE CORAZÓN por vuestro tiempo, vuestras visitas, vuestros comentarios, vuestra amistad... Si alguna vez habéis pasado por una etapa similar, comprenderéis lo mucho que duele abandonar algo en lo que has invertido tanto tiempo y tanta energía, pero sobre todo tanta y tanta ilusión. Así que, de ahora en adelante, contaré por aquí alguno de mis aportes en ese otro blog más reciente. Sé que mi proceder es arriesgado y me expongo, actuando de esta manera, a que decidais borrarme de la faz de los blogs que seguís, pero os debo franqueza. Si alguien está frustrada con esta falta de historias y personajes soy yo, creedme. Confío en que en algún instante las musas de la escritura se abalancen sobre mis dedos y mi mente, hasta que enferme de tanto estres "escritoril", pero a día de hoy soy bastante pesimista en ese sentido.

Entre tanto, os deseo mucha suerte en todos vuestros proyectos literarios o no, y os envío un fuerte abrazo a todos.

¡FELICES FIESTAS!